Conducción eficiente de vehículos y camiones

La aparición de vehículos eléctricos, la gestión inteligente del tráfico, el transporte público, los carriles bici, etc. Hacen que tengamos claro que en unos años la movilidad sera muy distinta a lo que conocemos actualmente. Lo que no hay que seguir esperando, es para apostar por los vehículos que respeten el medio ambiente. 

El Gobierno aprobó el Plan Movea 2018 en el que se recoge una nueva dotación de 50 millones de euros, para la adquisición de vehículos de energías alternativas y recargables. El objetivo es reducir las emisiones de CO2 y otros gases contaminantes y además, reducir la contaminación acústica. El principal beneficiario de esas ayudas es el coche eléctrico. También recibirán ayudas los vehículos de gas licuado del petróleo y de gas natural comprimido.

El Gobierno considera “vehículos de energías alternativas” los siguientes: vehículos eléctricos, vehículos de gas licuado de petróleo (GLP), vehículos de gas natural comprimido y licuado, vehículos con pila de combustible de hidrógeno, y motos eléctricas.

Los vehículos objeto de subvención deberán pertenecer a una de las siguientes categorías: turismos (M1), autobuses (M2, M3), furgonetas (N2), camiones (N3), cuadriciclos (L6e, L7e) o motocicletas (L3e, L4e, L5e). Para el caso de camiones y autobuses, será necesario achatarrar un vehículo antiguo (anterior al 1 de enero de 2010).

Claves para una conducción eficiente de los vehículos

Podemos mejorar la eficiencia de nuestro vehículo y ahorrar energía y dinero siguiendo unos sencillos consejos:

  • Arranque y puesta en marcha: Hay que arrancar el motor sin pisar el acelerador. Iniciar la marcha inmediatamente después del arranque y en los motores turboalimentados, esperar unos segundos antes de comenzar la marcha.
  • Primera marcha: Hay que usarla sólo para el inicio de la marcha, y cambiar a segunda a los dos segundos o seis metros aproximadamente.
  • Aceleración y cambios de marchas: Según las revoluciones, en los motores de gasolina, en torno a las 2.000 rpm. En los motores de diésel, en torno a las 1.500 rpm. Según la velocidad, 3ª marcha, a partir de unos 30 km/h. 4ª marcha, a partir de unos 40 km/h y 5ª marcha, a partir de unos 50 km/h. Después de cambiar, acelerar de forma ágil.
  • Utilización de las marchas: Hay que circular lo más posible en las marchas más largas y a bajas revoluciones. En ciudad, siempre que sea posible, utilizar la 4ª y 5ª marcha, respetando siempre los límites de velocidad. Es preferible circular en marchas largas con el acelerador pisado en mayor medida, que en marchas más cortas con el acelerador menos pisado.
  • Deceleración: Hay que levantar el pie del acelerador y dejar rodar el vehículo con la marcha engranada en este instante, sin reducir. Frenar de forma suave y progresiva con el pedal de freno y reducir de marcha lo más tarde posible.
  • Detención: Siempre que la velocidad y el espacio lo permitan, hay que detener el coche sin reducir previamente de marcha.
  • Paradas: En paradas prolongadas, de más de unos 60 segundos, es recomendable apagar el motor.
  • Anticipación y previsión: Hay que conducir siempre con una adecuada distancia de seguridad y un amplio campo de visión. En el momento que se detecte un obstáculo o una reducción de la velocidad de circulación en la vía, levantar el pie del acelerador para anticipar las siguientes maniobras.
  • Seguridad: En la mayoría de las situaciones, aplicar estas reglas de conducción eficiente contribuye al aumento de la seguridad vial. Pero obviamente existen circunstancias que requieren acciones específicas distintas para que la seguridad no se vea afectada.

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